Cd. Juarez, Chih.- Seguidores que empezaron a llegar a este pueblo este fin de semana más de 12 horas antes de que su candidato apareciera en el escenario para reiterar su mensaje sobre los peligros al país que representan los millones de inmigrantes indocumentados, los que promueven los derechos de los transgénero y la economía en declive.
Están mejor ahora que hace cuatro años?”, preguntó el candidato presidencial republicano Donald Trump a sus seguidores, quienes respondieron que “Nooooooo”.
Les prometió que “pondré fin a la inflación, frenaré la invasión de criminales a nuestro país y regresaré el sueño americano” ante la aprobación vocal de su publico.
La candidata demócrata Kamala Harris tiene a muchas estrellas en sus eventos, desde Beyonce a Bruce Springsteen entre muchos otros, pero para este público (y para el propio candidato), la única superestrella es Trump. “Este es el movimiento político más grandioso en la historia de nuestro país, probablemente en la historia del mundo”, declaró Trump desde el podio. En otro momento, empezó a decir “si yo gano”, y se interrumpió, y corrigió: “no se trata de mi, es si nosotros ganamos”. Mucha de la atención en esta contienda es sobre el personaje de Trump, pero no está equivocado de que el movimiento que encabeza es algo extraordinario en la historia política del país.
Uno de los oradores en el mitin del sábado fue Stephen Miller, el asesor de Trump quien fue el arquitecto de sus políticas antimigrantes en su gobierno y quien ahora está elaborando los planes para deportar un millón de indocumentados cada año si gana Trump. “No vengan a este país, no están dispuestos a obedecer a las leyes estadunidenses, y a la cultura americana”, dijo, aunque que significa “obedecer” a esta cultura no lo aclaró. Su acusación de que “extranjeros ilegales” están violando y matando a estadunidenses provocó aplausos, pero ni Miller, ni el gobernador de Virginia y otros políticos que ofrecieron discursos aquí elevaron la energía de este publico. Habían llegado para escuchar a Trump, y no a sus servidores.
Tanta gente llegó que cuando se abrieron las puertas a la arena donde se realizaría el acto de campaña para iniciar las verificaciones de seguridad, los 6 mil 200 asientos del Centro Cívico de Salem se agotaron en unos 90 minutos, con tres veces ese número quedado fuera para ver si lograrían ver a su presidente (quien seguramente ganó la elección del 2020 que le fue robada, según ellos) y después para escucharlo en grandes pantallas afuera de la arena.
Seis horas antes de la llegada del candidato, ya había un mar de gorras rojas con el acrónimo MAGA (Make America Great Again – la consigna de este movimiento) en el campo alrededor de la arena con una fila de otros por mas de medio kilómetro. La gente le comentó a La Jornada que habían escuchado de este evento en sus iglesias, en su clubes de armas de fuego, por Facebook, de sus vecinos, y repetían que sintieron que tenían que estar aquí presentes. “Se que tal vez no logremos ingresar a la arena, pero esto es histórico, tenía que estar aquí”, comentó una mujer con otros al alrededor de ella asintiendo.
